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El Calafate, tierra de glaciares


Muchos hemos oído hablar del Perito Moreno; lo unimos al glaciar que reina en el sur argentino. Días atrás se conmemoraron los 100 años del fallecimiento del Francisco Pascasio Moreno, geógrafo, naturalista, antropólogo y biólogo, quien desempeñó una importante tarea en la definición de límites de la República Argentina.

por María Shaw

A principios del siglo pasado, cedió a la Nación 7.500 hectáreas de su propiedad, ubicadas al oeste del lago Nahuel Huapi, para que fueran destinadas a la creación del primer parque público natural de Argentina.


Para honrar a ese hombre legendario, se le da su nombre a una de las maravillas naturales de la Argentina -y del mundo- que está a sólo 4 horas de avión desde Montevideo.


Llegar a El Calafate es sencillo: basta cruzar a Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas para hacer conexión a esa ciudad del sur del continente. Esa encantadora ciudad es la puerta al Parque Nacional de Los Glaciales, donde reina el‘Perito Moreno’, de impresionante dimensiones e increíble belleza.

Ubicado en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz, el parque fue creado para preservar una extensa porción de la cordillera austral donde se encuentran glaciales, lagos, altas montañas y bosque andino patagónico. El campo de hielo al sur de los Andes patagónicos, compartido por Chile y Argentina, contiene la segunda mayor superficie cubierta por glaciares del hemisferio. Las cifras impactan: 12.500 km2 de superficie; 370 km de norte a sur; 35 km de ancho medio; alberga a 48 glaciares principales y más de 100 glaciares menores. La zona es la tercera reserva mundial de agua dulce del planeta.


Grupo a bordo del María Turquesa.


Y ese paraíso de hielo fue el destino elegido por Aerolíneas Argentinas para premiar a las agencias de viaje mejores vendedoras de Uruguay y Paraguay, que incluyó una invitación a esta periodista. Los dos grupos nos encontramos en Buenos Aires para partir en el vuelo de AR que arribó al aeropuerto de El Calafate al caer la tarde, y alojarnos en el encantador hotel Posada Los Álamos, a 2 cuadras de la avenida principal de El Calafate.


Nuestros anfitriones fueron Gastón de Chazal, gerente regional de AR para Uruguay y Paraguay y Gisela Marino, jefe Ventas Sudamérica de Aerolíneas Argentinas. El secretario de Turismo de esa Municipalidad, Alexis Simunovicnos acompañó en la cena de bienvenida y en otras instancias.


En puerto Soledad -a unos 50 km de El Calafate-nos embarcarnosen el ‘María Turquesa’ para navegar por el inmenso lago Argentino. Eran las 9 de la mañana y recién amanecía, con una luz gris y nubes bajas, que nos acompañaron en la travesía matutina; hasta llegó a caer una leve nevisca. Poco a poco fueron apareciendo fantasmagóricas formas de hielo... cada una más grande que la otra. Son los desprendimientos del glaciar ‘Upsala’, que es el único del Parque que se ha reducido en los últimos años.

1.- Navegando por el lago Argentino. 2.- Glaciar Spegazzini. 3.- Témpanos de todos los azules.


Los colores de los témpanos van de un blanco impoluto, pasando por todos los tonos de celestes, turquesas, azules, hasta llegar a un casi negro. El agua del lago Argentino es de un color calipso claro, que destaca entre la nieve y las rocas de sus escarpadas orillas. El capitán modera los motores de la embarcación para facilitar que los pasajeros puedan captar imágenes de cercanía a esas hermosas figuras de hielo.


Navegamos por el brazo norte y el ‘Spegazzini’ para llegar al majestuoso glaciar de ese nombre. Es el más alto, de unos 130 metros, y podemos acercarnos hasta a 200 metros, para apreciar sus características. Luego de un buen rato para disfrutar de esa maravilla de la naturaleza, el barco parte con rumbo norte, hacia el glaciar ‘Upsala’, de 633 km2, que sólo se podrá apreciar de lejos, ya que hay una zona de exclusión por causa de desprendimientos de tierra.


Desembarcamos en una ensenada natural, para caminar entre la nieve y hacer un reconocimiento del “puesto de las vacas” de una antigua estancia patagónica.


El rey de los glaciares

Luego del almuerzo a bordo, siempre escoltados por los témpanos, navegamos -ahora sí-, rumbo sur hacia el famoso ‘Perito Moreno’. El sol le ganó a las nubes y nos regaló una tarde diáfana para que iluminara con todo su esplendor al más famoso de los glaciares.


Nos acercamos a la cara norte, que nos mostró tres de sus cinco km de frente, de unos 70 metros de altura. Es imposible describirlo... ¡hay que verlo! Luego de un buen rato de disfrutar de esa impresionante estructura de hielo, el barco se va alejando... A pesar del frío, nos mantuvimos en la popa, hasta que no lo vimos más...


A la mañana siguiente, el tour fue por tierra -80 km-, para llegar a la península de Magallanes. A la entrada del Parque N. de los Glaciares, el mirador ‘Los Suspiros’ nos permite observar el ‘Perito Moreno’ de lejos, entre altas montañas y el brazo Rico del lago Argentino, el que al crecer cada tanto provoca los impactantes desprendimientos que le han dado fama mundial.


Al llegar a la zona de pasarelas la visión quita el aliento. Allí, casi al alcance de a mano, se aprecia en todo su esplendor ese campo de hielo que avanza entre montañas. Este glaciar está en equilibrio desde hace 70 años; su superficie es de 254 km2, similar a la Ciudad de Buenos Aires... ¡Y crece por día 2 metros hacia adelante!

1.- Navegando hacia el Perito Moreno. 2.- Las inmensas paredes de hielo de cerca. 3.- Parte del grupo en la pasarela baja


Hay una infraestructura preparada para el lucimiento estelar del ‘Perito Moreno’. Son 4 km de pasarelas, de distinta dificultad, con balcones hacia el glaciar. Con cada subida o bajada, la mirada queda atrapada en esa majestuosidad. Busco un rincón donde quedarme sola, para disfrutar en silencio y en íntimo recogimiento, para que se fije en mi mente la visión de esa pared de hielo que está viva, con mil formas y matices de blancos, celestes y grietas de azul profundo. Cada tanto se escucha una especie de trueno... y si se tiene suerte -como nos pasó ese día-, se podrá ver un gran trozo de hielo caer con gran estrépito, levantando olas en el canalsalpicado de témpanos.


El Calafate

La ciudad de El Calafate, que está ubicada a 50º latitud sur, cuenta con 25.000 habitantes. La temporada alta es de septiembre a marzo, pero recibe turistas todo el año. Dispone de muy buena infraestructura, con hoteles, posadas y apartamentos. De la gastronomía de la zona destaca el cordero patagónico, el salmón y la trucha, así como el ‘calafate’. Hay una gran variedad de restaurantes, parrillas, casas de té, confiterías, pizzerías y tres bares de hielo. A ello se suma los servicios de transporte, de alquiler de autos, agencias de turismo receptivo, alquiler de equipos de nieve, etc.


El Calafate toma su nombre de un arbusto con una fruta similar al arándano. Se dice que quien lo prueba, siempre vuelve al lugar. Lo degustamos en helados, mermeladas y compramos dulces del fruto... ¡para regresar!


Agradecimientos: Aerolíneas Argentinas, Municipalidad de El Calafate,Tarjeta Celeste y TransHotel.


Foto portada: El Perito Moreno en todo su esplendor.


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