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A 100 años de la Semana de Turismo


El CIPETUR, Círculo de Periodistas de Turismo del Uruguay, institución presidida por el Director de Editorial Turística Roque Baudean, emitió el siguiente mensaje:


Festejemos el centenario de la Semana de Turismo, con un Estado presente, protector y promotor del sector.


La propuesta Batllista de cambiar en Uruguay lo conceptual de la Semana Santa que data del siglo II, por un concepto de disfrute familiar en época que se estimulaba el desarrollo del turismo, derivó en la nueva denominación festiva desde 1920-2020.


Antecedentes

La nueva Constitución del país, se aprobó en el año 1917 por Plebiscito, pero comenzó a regir a partir del 1º de marzo de 1919, entre otros cambios,  estableció la separación entre Estado – Iglesia. En su artículo quinto estableció "todos los cultos religiosos son libres en el país, el Estado no sostiene religión alguna".  En Uruguay, el proceso de privatización de lo religioso se verifica aprox. entre 1860 y 1920, en el marco de una disputa entre Iglesia - Estado por la construcción y la ocupación del "espacio público" y esto da inicio en la primera modernización que alcanzó su punto definitorio en las primeras décadas del siglo XX, con el batllismo y  la cuestión religiosa. Fue en la segunda presidencia de Batlle y Ordóñez que el proceso se aceleró. En 1911 marcó un momento de inflexión decisivo hacia la secularización total del Estado, desde el momento de su asunción, en el que Batlle marcó cuál habría de ser el perfil del nuevo gobierno y llevó a la aprobación de algunas medidas. En este año se plantearon: la supresión de feriados religiosos (proyecto del diputado Pedro Cosio, de 25 de marzo) que no prosperó, pero sirvió de antecedente para la ley de 1919 como se verá a continuación. El 4 de abril el diputado colorado José Salgado había presentado un proyecto de ley para declarar feriados los días miércoles 16 a viernes 18 de abril. Los Batllistas creían que las fiestas religiosas habían caído con la antigua Constitución, por tales motivos se estableció en la ley que serían “días de descanso”. El repliegue de la Iglesia Católica de los espacios públicos, la privatización de la religión, coincidiría con el goce de las libertades públicas como un valor esencial coincidente con la pluralidad religiosa. La inspiración al respecto continuó con la propuesta del diputado Enrique Andreoli (Partido Nacional) quien planteó conservar las festividades religiosas pero cambiándoles sus nombres: el 6 de enero, día de Reyes (Epifanía de Jesús) sería el día de los Niños; el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción sería el día de las Playas; y la Navidad sería el día de la Familia.  


La ley se logró promulgar el 23 de octubre de 1919 y planteó modificar los días feriados a nivel nacional,  el nombre de las calles y de los pueblos, y hasta revisar  los libros de Historia que se impartían en las instituciones de enseñanza.

  • Calendario -  A partir de entonces el calendario cambió y se estableció que 6 de enero será el Día de los Niños; 8 de diciembre, Día de las Playas, 25 de diciembre, Fiesta de la Familia. Del mismo modo se incorpora el cambio de denominación de la Semana Santa por Semana de Turismo.

Más adelante se ratifica por ley los feriados  que no se conmemoran en un día diferente al de su fecha: Carnaval y Semana de Turismo y los correspondientes al 1º y 6 de enero, 1º de mayo, 19 de junio, 18 de julio, 25 de agosto, 2 de noviembre y 25 de diciembre. (Ley 16.805 del 31.12.1996. Redacción de Ley 17.414 del 14.11.2001, Art.1º) En cierta forma, se apoyaba en la necesidad que tenía el Estado por desarrollar el turismo como una actividad económica, argumento  ídem para la toma de decisión de conservar el calendario católico que coincidiera la Semana Santa con la fecha de la Semana de Turismo, pese a las voces en contra de algunos legisladores se mantuvo la no separación de este período de vacaciones. Por esto es que en uno de los artículos de la ley de 1919, se establecen los días de fiesta, sin ningún matiz religioso «Declárese feriada, con el nombre de Semana de Turismo, la sexta semana siguiente a la de Carnaval». Para Nicolás Guigou, antropólogo uruguayo especializado en el estudio de religiones,   sustituir con nombres laicos las festividades católicas "fue fundamental" para el proceso de 'laicización' de la población: "Los seres humanos entendemos el mundo a través de símbolos y [el cambio de nombres] le otorgó una cantidad de sentidos diferentes que hicieron que un montón de colectividades no católicas pudieran integrarse y celebrar".


El éxito de las fiestas laicas fue dispar. Mientras el 'Día de las Playas' o la 'Semana de Turismo' fueron adoptadas rápidamente por la sociedad, los días de Reyes o Navidad continuaron siendo celebrados bajo su denominación católica. "La Semana de Turismo funcionó de manera fenomenal",  "pasear con la familia" propuesta por el Estado logró imponerse sobre el sacrificio reivindicado por la liturgia católica”. https://mundo.sputniknews.com/america-latina/20190415

  • Centros poblados -  cambió el nombre a varios pueblos, entre 1909 - 1930, "Castillos" sustituyó a "San Vicente de Castillos", "Ecilda Paullier" a "Santa Ecilda", "Artigas" a "San Eugenio", "Canelones" a "Villa Guadalupe de los Canelones", "Paso de los Toros" a "Santa Isabel", "Francisco Soca" a "Santo Tomás de Aquino", "Bella Unión" a "Santa Rosa del Cuareim", etc.

  • Turismo – ´La propuesta del batllismo: “democracia política + democracia social, una combinación ideal para una democracia real´. (Mirta Moscatelli profesora de Historia Argentina y Latinoamericana)

Una vez que culminaron los enfrentamientos bélicos entre los líderes de los partidos Blanco y Colorado, y siendo el Presidente electo José Batlle y Ordoñez en su primer período comenzó un fuerte impulso secularizador.  Pero primero sería necesario reordenar el país y dar inicio a la etapa de modernización que trajo aparejada la necesidad de una “nueva sensibilidad” según establece el historiador uruguayo Pedro Barrán.  Además, se debían alcanzar componentes de moral cívica para formar los cimientos de la identidad nacional inexistente. 

Llevó un proceso educativo importante pero lento, como sostiene Hannah Arendt: “Antes de pedir idealismos a los pobres, primero debemos hacerlos ciudadanos; y esto implica cambiar las circunstancias de sus vidas privadas hasta el punto de que puedan disfrutar de la vida pública”. Luego de los cambios en la alfabetización, internalización y reforzamiento de valores cívicos y simbólicos de la población durante estas primeras décadas del siglo XX, a nivel sobre todo de la ciudad de Montevideo, se había iniciado en paralelo la construcción de la modernización  de la ciudad que desarrollará el turismo próximo a la costa. Porque se entendía a nivel mundial que había que estimular lo saludable del esparcimiento con baños marinos y en espacios casi vacíos, pero de naturaleza. Montevideo poseía una franja costera casi desierta ideal para desarrollarla. El Estado, estimularía la inversión privada de calidad y los hoteles comenzaron a construirse con más servicios. La Ciudad Vieja y parte del Centro de Montevideo concentraban buen número de hoteles pero con el servicio dirigido a los pasajeros o visitantes del comercio cercano al puerto capitalino, ahora se sugería atender la propuesta del ocio del tiempo libre que las empresas de transporte como la Transportista Sociedad Anónima de Tranvías o la Sociedad Anónima desde fines de la década del 70 del s. XIX ya lo cumplían trasladando pasajeros de los barrios, hasta las playas de Los Pocitos o la de Capurro, con autorización Municipal:  “En el caso de Montevideo, sus hoteles céntricos proporcionaron estadía a los veraneantes hasta que a partir de fines del S. XIX el equipamiento de la costa incluyera el alojamiento. El hotel, ubicado en el entorno de un atractivo como lo fue el de la costa montevideana tuvo al menos dos cometidos: el de iniciador de un potencial balneario o bien el de proporcionar jerarquía al lugar donde se ubicaba. De hecho sus instalaciones los convertían en verdaderos “complejos turísticos”. (Nelly Da Cunha. Montevideo.2003) Es la época que comienza a desarrollarse el turismo nacional nacía la costumbre de veranear junto al mar, mientras que “ir al campo” se reserva para el otoño –ideal destino para la Semana de Turismo- . Otro cambio relevante en las costumbres y la sensibilidad de la población uruguaya fue acompañado por la legislación, cuando el Concejo Departamental de Montevideo, autorizó los baños mixtos para que hombres y mujeres pudieran participar de horas de disfrute en la playa juntos. Se autorizó a partir de 1920, con cierta alarma por parte de quienes no lo compartían. Por tanto, Montevideo en las primeras décadas del s. XX  su costa se vio inundada de una élite que buscaba vacacionar en hoteles construidos casi sobre la arena (Hotel de Los Pocitos), Parque Hotel (1912), Hotel Carrasco (1923), por mencionar algunos cuya propiedad estaba en manos del Estado para fomentar la actividad, hasta que comenzaron a surgir otros con inversión privada como los cinco hotelitos (1926) de Pocitos sobre la calle José Benito Lamas o el Hotel Rambla (1935) y todo ello luego que se construyera la unión de la costa de la ciudad, a través de las ramblas. Pero, en los primeros años de la década del 30, el país sufre una profunda crisis a consecuencia de la del 1929 en Nueva York, y en Uruguay la sociedad se convulsiona por el aumento del desempleo  y cierre de múltiples empresas. En 1933, el descontento de la población era insostenible y había que generar fuentes de trabajo.  A  fines de diciembre de 1929, se había realizado en el departamento de Montevideo el Primer Congreso Nacional de Turismo impulsado por los privados, el Touring Club de Montevideo (1878) era uno de los inspiradores para que el país contara con mejores servicios de carreteras y comunicaciones que no tenía.  El Congreso se realizó en conjunto con el Municipio de Montevideo, al finalizar el mismo se resolvió la creación de la Primera Oficina de Turismo  (1930) para dar los primeros pasos. Al desmejorar la situación social, se necesitaba absorber la mano de obra excedente y la solución estaría en las obras que requería el sector turismo. Se creó la Primera Comisión Nacional de Turismo (1933)  con el objetivo de integrar a los representantes principales de cada sector público - privado bajo la presidencia del canciller de Relaciones Exteriores para iniciar las grandes obras que necesitaban el país para hacer posible la circulación en el territorio que se debía cubrir también por el Estado.   En la década del 1950 quedará relegada la ciudad turística de la capital y se dará el desarrollo del país turístico, sobre todo de la franja costera atlántica en balnearios como Atlántida, Piriápolis, Punta del Este a los que se sumaría Colonia por ser la puerta de entrada de gran cantidad los turistas argentinos que atravesaban la carretera, o lo que se denominó en su momento “la moderna autopista de 177  kilómetros entre Montevideo y Colonia”, a la que se sumó la construcción de puentes como el metálico y giratorio, obra de ingeniería de 1925 sobre el río Santa Lucía. De esta manera, el tiempo libre y el ocio, pasaban a formar parte de la vida de los uruguayos y de los turistas que visitan cada año a Uruguay sobre todo en temporada de verano. Por tanto,  una vez construida la ruta que unía Buenos Aires-Colonia por vapor y ésta última por carretera con Montevideo camino a los balnearios de la costa este:   “El balneario esteño ubicado en lugares que aún escapaban a la saturación –los departamentos costeros- se constituyó en el nuevo ideal de vacaciones y los viejos balnearios montevideanos dieron paso a los barrios-jardín ya formados pero confiriéndoles el status de lugar de residencia de los mismos sectores adinerados que habían “inventado” el balneario”. (Nelly Da Cunha. Mv. 2003) Hay una segunda etapa, llamada la del gueto católico, que se extiende hasta la década de 1960. A partir del Concilio Vaticano II se inicia la recolocación de lo religioso católico en la sociedad uruguaya. Al decir del historiador Alberto Methol Ferré  la Iglesia nacional vivió un desplazamiento de la religión “de la centralidad a la marginalidad” se relegó lo religioso “a lo más profundo de la intimidad”.   Eventos en la Semana de Turismo y Semana Santa Durante esta particular semana también de vacaciones en Uruguay, se desarrollan varios acontecimientos y eventos turísticos, deportivos y sociales como:

  • La Vuelta Ciclista del Uruguay que recorre pueblo a pueblo de todo el país uniendo los 19 capitales departamentales incorpora el deporte.

  • La Semana Criolla en la Rural de El Prado y en el Parque Roosevelt las jineteadas, conmemoran la cultura del campo en la ciudad.

  • La Semana de la Cerveza en la ciudad de Paysandú en el litoral del país.

  • La Semana Santa cristiana, lo expuesto anteriormente no quiere decir que no se celebren actos religiosos dedicados a conmemorar la Pasión y Muerte de Cristo y Resurrección. Se intenta mantener la presencia visible de la religión en las ciudades. La pascua se celebra por parte de los cristianos todos los domingos desde sus orígenes; y desde el siglo II, se celebra anualmente con la Semana Santa o Semana Mayor el tiempo de la “Cuaresma”, cuarenta días antes de la Pascua (pesaj, en hebreo) significa “paso” en estos días los cristianos se preparan con varias prácticas religiosas.

  • La Semana de Turismo, da lugar a otro tipo de festivales y tradiciones culturales o deportivas que refuerzan la identificación no religiosa, expresó el antropólogo Nicolás Guigou:

La 'Semana Criolla', por la realización de un festival campestre en Montevideo; la 'Semana de la Vuelta Ciclista', por una tradicional competencia de ciclismo; o la 'Semana de la Cerveza', por un histórico festival en la ciudad de Paysandú, son algunas de las otras denominaciones que se volvieron costumbre para los uruguayos, distanciados de las creencias católicas. "Desacralizamos el catolicismo pero sacralizamos el tiempo libre, el turismo, la Semana Criolla. Lo mundano, pasarla bien, en contra de toda la cuestión de las procesiones católicas, el martirio, la crucifixión". https://mundo.sputniknews.com/america-latina/20190415


En una investigación que realizó el cardenal Daniel Sturla sobre Semana Santa y de Turismo en décadas posteriores hay ciertas diferencias con el pasado: El proceso de secularización de comienzos del siglo XX da lugar a una nueva etapa en el relacionamiento entre Iglesia y Estado, a partir de la década de 1960 y con más fuerza a la vuelta de la democracia´. El feriado nacional por la primera visita de Juan Pablo II al país; la permanencia de la cruz en Tres Cruces donde celebró una misa tras un largo debate; la designación del ex arzobispo Nicolás Cotugno por el presidente Jorge Batlle para presidir la Comisión para la Paz; y luego de la muerte de Juan Pablo II la inauguración de un monumento en Tres Cruces con el apoyo del presidente Tabaré Vázquez´. Conclusión A veces las leyes se anticipan y modifican profundamente hábitos y costumbres. En el mundo contemporáneo  para entender la laicidad de Uruguay, con 3,5 millones de habitantes, se puede afirmar que un tercio de la población que se define como "ateo o agnóstico" (datos que recogen los estudios sociológicos) y los otros dos tercios son en su mayoría cristianos que se declaran sin iglesia, tienen alguna formación católica, no son practicantes al no tener costumbre de ir a misa o de seguir preceptos religiosos.   La Semana Santa es una festividad cristiana. Es un periodo de intensa actividad litúrgica en numerosas partes del mundo, sin embargo, en Uruguay esta celebración se realiza junto a otras de diversa naturaleza relacionadas con el turismo.  


Haber separado la parte pública para el Estado, de la parte privada para la religión, permite el  disfrute de una semana completa para el ocio y el descanso. Cuando los manuales se refieren al turismo como gran dinamizador de la economía, y al Estado como el gran impulsor junto a la municipalidad de Montevideo de su fomento, se puede decir que es cierto si se recuerda que en este país quien inició la actividad turística ha sido el sector privado. Por tanto, sin el apoyo de todos los actores, no se hubiera logrado.


El trabajo conjunto que realizó el sector público-privado en el seno de las reuniones realizadas por la Comisión Nacional de Turismo, sirvieron para dar solución a los problemas que exponían unos y otros.  Hoy después de la situación en la que se encuentra el mundo sobre el padecimiento de una pandemia, en la que Uruguay no escapa al problema, la falta de actividad de todos los sectores, entre ellos, el del turismo necesitará de nuevos encuentros para poner a funcionar con gran impulso lo alcanzado hasta la fecha. De todas maneras, no puede dejar de celebrarse que este año se cumplen las primeras cien Semanas de Turismo.


La semana de turismo número 100 del Uruguay, sin dudas será inolvidable, no por sus festejos, ni por su diversificación de actividades, sino por la inactividad turística, debido a la pandemia del COVID 19. El centenario de la Semana de Turismo,  tendrá que festejarse esta vez, como cuando nació, con la firme convicción y  voluntad del Estado reconociendo que ésta actividad genera el 8% del PBI, y decretando los salvavidas para las empresas del sector, que tanto se necesitan para que las mismas vuelvan, pasado este amargo momento, a generar ciento de miles de puestos de trabajos.


En esta inesperada pandemia, que se encontró el nuevo gobierno uruguayo a pocos días de asumir, hemos podido apreciar las rápidas y acertadas medidas que se han tomado, para que la misma no se propague exponencialmente, y para el cuidado de la población más vulnerable. Sin embargo, ya pasados 40 días del inicio de este nuevo Poder Ejecutivo, es hora de que se apliquen una serie de pedidos realizados por la Cámara Uruguaya de Turismo, para salvar al sector turístico nacional, para que sobrevivan las empresas turísticas, con la esperanza que habrá un mejor mañana.


El Estado cuenta con muchas herramientas que hoy más que nunca, necesita  el sector turístico, se hace impostergable el uso de las mismas. La cámara Uruguaya de Turismo ha apoyado honorablemente las medidas del Poder  Ejecutivo, y el Pacto Social Nacional, es hora que el gobierno uruguayo haga lo suyo para con el sector turístico.


Festejemos el centenario de la Semana de Turismo, con un Estado presente y protector, del sector.        


CIPETUR, Círculo de Periodistas de Turismo del Uruguay

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